Este 22 y 23 de agosto, el Carlos Vieco se convierte en trinchera de solidaridad. No nos junta solo el rock; nos junta la certeza de que solo el pueblo salva al pueblo.
Cuando la tierra tiembla en nuestros territorios, no tiembla solo el suelo; se sacude la vida de las familias trabajadoras, de las barriadas y de los pueblos que históricamente han levantado este país a pulso. Frente a la emergencia que hoy atraviesan miles en los territorios tras el reciente terremoto, el dolor no nos es ajeno. En las calles y en los barrios sabemos muy bien que la respuesta a la crisis no viene desde arriba, sino desde abajo: desde la juntanza, la fraternidad y el tejido comunitario que no olvida a los suyos.
Por eso, la música en Medellín nunca ha sido indiferente y mero entretenimiento, ni un adorno para las élites; ha sido la trinchera, el refugio, la denuncia y el abrazo colectivo de las y los jóvenes. En ese sentido, este sábado 22 y domingo 23 de agosto nos citamos en el Teatro al Aire Libre Carlos Vieco Ortiz. No nos reúne únicamente el estruendo de las guitarras o la fuerza de las músicas alternativas; nos reúne la necesidad urgente de transformar el arte en acción colectiva y concreta de apoyo mutuo.
La propuesta de la Rockatón 2026 es clara, la fuerza popular se traduce directamente en soberanía alimentaria, en víveres, en alimentos no perecederos y en insumos de primera necesidad para apretarle las manos a quienes hoy lo perdieron todo. Queremos llenar camionados de dignidad que salgan desde la ciudad hasta los puntos más golpeados por la tragedia.
Nadie se salva solo. Frente a la adversidad, la respuesta del pueblo siempre ha sido y será la solidaridad, la cooperación sin fronteras y la convicción profunda de que la cultura le pertenece a la gente y sirve a la gente.
Nos vemos el fin de semana en el escenario. Que la música retumbe, pero que retumbe para abrazar a los nuestrxs.
