Por: Jota De

Ayer domingo, mientras el calendario marcaba seis décadas exactas desde aquel disparo en Patio Cemento, la historia colombiana cerró una de sus heridas más vergonzosas. Camilo Torres Restrepo, el "cura guerrillero", el sociólogo, el capellán, ha vuelto y no volvió como un fantasma, sino como una certeza forense y política. La Unidad de Búsqueda (UBPD) entregó -aunque a puerta cerrada- oficialmente sus restos al padre Javier Giraldo, custodio de su memoria, desafiando incluso las dilaciones burocráticas de un Medicina Legal que, hasta el último minuto, pareció jugar a la cautela política. Pero la verdad, como el amor eficaz, es obstinada.




Entonces, mientras en la oficialidad se firmaban actas y se resguardaba la urna que se especula irá a la Universidad Nacional, en la calle ocurría el verdadero reencuentro. Desde Insurge y con otras colectividades como: Komuni, Lanzas y Letras, Librería Delfos, Universidad Pública Resiste, Campaña Es Ahora Colombia, entre otras, decidimos que el regreso de Camilo no podía quedarse en un acto formal. Si el Estado lo escondió 60 años, nosotrxs lo devolvimos a su lugar natural: el barrio. Es así como, realizamos una toma visual en el centro y en las periferias. Con una lógica clandestina, apropiándonos de la noche, nuestros proyectores rompieron la oscuridad para estampar el rostro de Camilo y algunas imágenes de archivo sobre los muros naranjas de los edificios populares.

Camilo nos enseñó que el Amor Eficaz no es un sentimiento romántico ni una limosna dominical. Es una postura científica y revolucionaria ante la realidad, por eso, es importante entender que si el hambre, la pobreza y la exclusión son estructurales, el amor debe ser estructural también: debe tomar el poder para cambiar las condiciones que generan la injusticia.

Por eso, recuperar sus “restos” es un triunfo de ese amor eficaz ejercido por quienes nunca dejaron de buscarlo. Pero también, reivindicar y recuperar su pensamiento es nuestra tarea permanente.




Sin embargo, el sistema quiso convertirlo en un mito inofensivo o en un demonio silenciado. Al proyectarlo anoche sobre la arquitectura de la clase trabajadora, el barrio mismo, reivindicamos que su legado no cabe en una urna. Camilo vive en la organización popular, en el periodismo que no se vende, en la sociología que sirve al pueblo.


Por eso, que sus restos regresen hoy, en 2026, nos obliga a determinar una línea política que permita elevar su llenado vivo en todo el continente. No basta con conmemorar; hay que incomodar también con su pensamiento. Hacer honor al Amor Eficaz es también revolotear sus luchas. En ese sentido, la entrega de sus restos termina siendo una afirmación que el ocultamiento tiene fecha de caducidad.


Desde Insurge, decimos:


Camilo no ha vuelto para descansar en paz, sino para seguir inquietando nuestras conciencias. Su regreso físico y su regreso simbólico a los muros de la ciudad son el combustible para seguir construyendo esa "Plataforma para un Movimiento de Unidad Popular" que él soñó.


El cura ha vuelto. Y como rezaban las paredes anoche bajo la luz de nuestros proyectores: Donde hay amor eficaz, la muerte no tiene la última palabra.